"La literatura es magia, es aparecer entre la gente sin estar físicamente, es entrar en las almas sin tener que tocar la puerta".

Doménico Estrada

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martes, 26 de abril de 2016

miércoles, 23 de septiembre de 2015

La Noche de los Teatros en Zona Sur

Queridos alumnos, el próximo sábado 26 habrá múltiples obras de teatro gratuitas en zona Sur. Les dejo el cronograma por si alguno está interesado.

martes, 28 de abril de 2015

La primera novela moderna --- 5° B

Les dejo esta interesante nota que les comenté ayer en clase sobre Don Quijote de La Mancha, que fue publicada en la Revista Viva este domingo. Espero que la disfruten.

lunes, 30 de marzo de 2015

Héroes de Malvinas - Ciro y los persas


Esta semana en la que vamos a conmemorar el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas quiero compartir con ustedes este tema que me pone la piel de gallina para que reflexionen sobre lo ocurrido, sobre la importancia de este 2 de abril y sobre nuestra responsabilidad como sociedad de no olvidar nuestra historia y mucho menos a aquellos héroes que sufrieron y sufren en carne propia la guerra y sus trágicas consecuencias para defender nuestras Islas Malvinas. Espero que les guste. 

lunes, 17 de marzo de 2014

Una luz en la ventana --- Truman Capote

Una vez me invitaron a una boda; la novia sugirió que hiciera el viaje desde Nueva York con una pareja de invitados, el señor y la señora Roberts, a quienes no conocía. Era un frío día de abril, y en el viaje a Connecticut, los Roberts, un matrimonio de cuarenta y pocos años, parecieron bastante agradables; no el tipo de gente con los que uno quisiera pasar un largo fin de semana, pero tampoco tremendos.
No obstante, en la recepción nupcial se consumió gran cantidad de licor, y debo decir que mis conductores ingirieron la tercera parte de ello. Fueron los últimos en dejar la fiesta —aproximadamente, a las once de la noche—, y yo me sentía muy reacio a acompañarlos; sabía que estaban borrachos, pero no me di cuenta de lo mucho que lo estaban. Habríamos recorrido unas veinte millas, con el coche dando muchos virajes mientras el señor y la señora Roberts se insultaban mutuamente en un lenguaje de lo más extraordinario (efectivamente, parecía una escena sacada de ¿Quién teme a Virginia Wolf?), cuando míster Roberts, de modo muy comprensible, torció equivocadamente y se perdió en un oscuro camino comarcal. Seguí pidiéndoles, y terminé rogándoles que pararan el coche y me dejaran bajar, pero estaban tan absortos en sus invectivas que me ignoraron. Por fin, el coche paró por voluntad propia (temporalmente), al darse una bofetada contra el costado de un árbol. Aproveché la oportunidad para bajarme de un salto por la puerta trasera y entrar corriendo en el bosque. En seguida partió el condenado vehículo, dejándome solo en la helada oscuridad. Estoy convencido de que mis anfitriones no descubrieron mi ausencia; Dios sabe que yo no les eché de menos a ellos.
Pero no era un placer quedarse ahí, perdido en una fría noche de viento. Empecé a andar, con la esperanza de llegar a una carretera. Caminé durante media hora sin avistar casa alguna. Entonces, nada más salir del camino, vi una casita de madera con un porche y una ventana alumbrada por una lámpara. De puntillas, entré en el porche y me asomé a la ventana; una mujer mayor, de suave cabellera blanca y cara redonda y agradable, estaba sentada ante una chimenea leyendo un libro. Había un gato acurrucado en su regazo, y otros dormitaban a sus pies.
            Llamé a la puerta y, cuando la abrió, dije mientras me castañeteaban los dientes:
—Siento molestarla, pero he tenido una especie de accidente; me pregunto si podría utilizar su teléfono para llamar a un taxi.
—¡Oh, vaya! —exclamó ella, sonriendo—. Me temo que no tenga teléfono. Soy demasiado pobre. Pero pase, por favor. —Y al franquear yo la puerta y entrar en la acogedora habitación, añadió—: ¡Válgame Dios! Está usted helado, muchacho. ¿Quiere que haga café? ¿Una taza de té? Tengo un poco de whisky que dejó mi marido; murió hace seis años.
Dije que un poco de whisky me vendría muy bien.

Mientras ella iba a buscarlo, me calenté las manos en el fuego y eché un vistazo a la habitación. Era un sitio alegre, ocupado por seis o siete gatos de especies callejeras y de diversos colores. Miré el título del libro que la señora Kelly —pues así se llamaba, como me enteré más tarde— estaba leyendo: era Emma, de Jane Austen, una de mis escritoras favoritas.
Cuando la señora Kelly volvió con un vaso con hielo y una polvorienta media botella de bourbon, dijo:
—Siéntese, siéntese. No disfruto de compañía a menudo. Claro que estoy con mis gatos. En cualquier caso, ¿se quedará a dormir? Tengo un precioso cuartito de huéspedes que está esperando a uno desde hace muchísimo tiempo. Por la mañana podrá usted caminar hasta la carretera y conseguir que lo lleven al pueblo, y allí encontrará un garaje donde le arreglen el coche. Está a unas cinco millas.
Me pregunté, en voz alta, cómo es que podía vivir de manera tan aislada, sin medio de transporte y sin teléfono; me dijo que su buen amigo, el cartero, se ocupaba de todo lo que ella necesitaba comprar.
—Albert. ¡Es realmente tan encantador y tan fiel! Pero se jubila el año que viene. No sé lo que haré después. Aunque algo se presentará. Quizá un nuevo y amable cartero. Dígame, ¿qué clase de accidente ha tenido usted exactamente?
Cuando le expliqué la verdad del caso, me respondió, indignada:
—Hizo usted exactamente lo que debía. Yo no pondría el pie en un coche con un hombre que hubiera olido una copa de jerez. Así es como perdí a mi marido. Casados durante cuarenta años, cuarenta felices años, y lo perdí porque un conductor borracho lo atropello. Si no fuera por mis gatos...
Acarició a una gata de color anaranjado que ronroneaba en su regazo.
Hablamos ante el fuego hasta que se me cansaron los ojos. Hablamos de Jane Austen («Ah, Jane. Mi tragedia es que he leído sus libros tan a menudo que me los sé de memoria») y de otros autores admirados: Thoreau, Willa Cather, Dickens, Lewis Carroll, Agatha Christie, Raymond Chandler, Hawthorne, Chejov, Maupassant. Era una mujer de mente sana y variada; la inteligencia iluminaba sus ojos de color de avellana, igual que la lamparita brillaba encima de la mesa, a su lado. Hablamos de los crudos inviernos de Connecticut, de políticos, de lugares lejanos («Nunca he estado en el extranjero, pero si alguna vez tengo oportunidad, África sería el lugar a donde iría. A veces he soñado con ella, las verdes colinas, el calor, las hermosas jirafas, los elefantes andando por ahí»), de religión («Me educaron como católica, por supuesto, pero ahora, casi siento decirlo, tengo una mentalidad abierta. Demasiadas lecturas, quizá»), de horticultura («Cultivo y conservo todos mis verduras; por necesidad»). Finalmente:
—Disculpe mi cháchara. No puede figurarse el gran placer que me proporciona. Pero ya pasa de su hora de acostarse. Y noto que es la mía.
Me acompañó al piso de arriba y, tras estar cómodamente instalado en una cama de matrimonio bajo un dichoso peso de bonitas colchas confeccionadas con trozos de desecho, volvió y me dio las buenas noches, deseándome felices sueños. Me quedé despierto, pensando en todo aquello. Qué experiencia tan extraordinaria: ser una vieja que vive sola y apartada, que un desconocido llame a la puerta en plena noche y no sólo abrirla, sino darle una cálida bienvenida, nacerle entrar y ofrecerle albergue. Si nuestra situación hubiera estado invertida, dudo que yo hubiera tenido valor para hacerlo, por no hablar de la generosidad.
A la mañana siguiente me dio de desayunar en la cocina. Café, gachas de avena con azúcar y leche condensada, pero me encontraba hambriento y me supo a gloria. La cocina estaba más sucia que el resto de la casa; el fogón, un traqueteante frigorífico, todo parecía al borde de la extinción. Todo salvo un objeto amplio y en cierta forma moderno, un congelador encajado en un rincón de la habitación.
Ella estaba con su cháchara:
—Adoro los pájaros. Me siento muy culpable por no echarles migas durante el invierno. Pero no puedo tenerlos alrededor de la casa. Por los gatos. ¿Le gustan a usted los gatos?
—Sí, una vez tuve una gata siamesa llamada Toma. Vivió doce años y viajamos juntos a todas partes. Por todo el mundo. Y cuando murió, no tuve corazón para buscarme otro.
—Entonces, quizás entienda usted esto —dijo, llevándome hacia el congelador y abriéndolo. En el interior no había sino gatos: montones de gatos congelados, perfectamente conservados, docenas de gatos. Aquello me produjo una extraña impresión—. Todos mis viejos amigos. Que se han ido a descansar. Es que, sencillamente, no podía soportar el hecho de perderlos. Completamente. —Se rió y añadió—: Supongo que pensará que estoy un poco loca.

Un poco loca. Sí, un poco loca, pensaba yo al andar bajo el cielo gris en dirección a la carretera que ella me había indicado. Pero radiante: una lámpara en una ventana.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

La ajorca de oro de Bécquer y su relación con la Catedral de Toledo - Prof. Troyón

Historia de Los Templarios

Una de las consecuencias más notables de las cruzadas fue la formación de las órdenes militares. Éstas eran órdenes monásticas, con los votos tradicionales de pobreza, obediencia y castidad. Pero su característica particular era que, siguiendo el espíritu de las cruzadas, se dedicaban a la guerra.
La Orden de los Templarios fue fundada en 1118 por nueve nobles liderados por Hugo de Payens. Al igual que la Orden de San Juan de Jerusalén, nació con el propósito original de proteger las vidas de los cristianos que peregrinaban a Jerusalén tras su conquista.
Sin embargo, hacia 1170, unos cincuenta años después de su fundación, los caballeros de la Orden del Templo se extendían ya por tierras de las actuales naciones de Francia, Alemania, Reino Unido, España y Portugal. Esta expansión territorial contribuyó al enorme incremento de su riqueza y a la concentración de un gran poder.
De este modo, los templarios se convirtieron en los guardianes de las santas reliquias, que también eran comercializadas por ellos, quienes eran incluso los responsables de garantizar su autenticidad. Esos objetos sagrados otorgaban poder y se creía que podían provocar milagros.
Además, tuvieron una destacada participación en la Segunda Cruzada, durante la cual protegieron al rey Luis VII de Francia luego de las derrotas que este sufrió a causa de los turcos. Los caballeros templarios empleaban como distintivo un manto blanco con una cruz roja dibujada en él. Militarmente, sus miembros se encontraban entre las unidades mejor entrenadas que participaron en las Cruzadas.
             La pérdida de Tierra Santa derivó en la desaparición de los apoyos de la orden. Felipe IV de Francia, fuertemente endeudado con la orden, comenzó a presionar al Papa Clemente V con el objeto de que tomara medidas contra sus integrantes. Los rumores generados en torno a la secreta ceremonia de iniciación de los templarios también ayudaron a alimentar el clima de desconfianza. Según algunos testimonios de la época que fueron interpretados por diversos historiadores, el acto de iniciación de los templarios consistía en escupir la cruz,  negar a Jesucristo y besar a su maestro con el objetivo de poner a prueba su obediencia.
En 1307, la Orden de los Templarios fue desmembrada tras la acusación de herejía luego de dos siglos al servicio de la fe. Un gran número de templarios fueron apresados, inducidos a confesar bajo tortura y posteriormente quemados en la hoguera. Y en 1312, Clemente V cedió a las presiones de Felipe IV y disolvió la orden. Su brusca erradicación dio lugar a especulaciones y leyendas que han mantenido vivo el nombre de los caballeros templarios hasta nuestros días.

La herejía en la Edad Media

La herejía es la traición a la fe, la negación consciente y voluntaria por parte de un bautizado de las verdades basadas en la fe divina y católica que postula el Papa, máxima autoridad de la Iglesia. Entre todos los pecados de infidelidad, la herejía es el más grave, porque supone un conocimiento más completo de la regla de la fe y de las verdades que hay que creer.
La palabra "herejía" proviene de la lengua griega y encierra el concepto de error, desviación o enseñanzas de doctrinas que van contra un programa de fe, ya estructurado, o bien sometido a examen y finalmente aprobado con una definición de base inmutable.
Desde el tiempo de los apóstoles abundaron las herejías: unas negaban la divinidad de Jesucristo, otras su humanidad y otras amalgamaban la doctrina cristiana con otras religiones. Sin embargo, fue en la Edad Media cuando la Inquisición persiguió, torturó e impuso la pena de muerte a toda persona acusada de herejía, política que perduró hasta que Carlos V en 1532 suprimió los castigos contra este pecado.
La Inquisición, que aparece en España en 1478, durante el reinado de los Reyes Católicos, fue un fenómeno que surgió en el ámbito religioso para garantizar la unidad de la fe e impedir y castigar la heterodoxia. Para Antonio José Escudero, la notoriedad de la Inquisición española “se explica por su entronque con el aparato político, es decir, por la estatalización de la represión religiosa, por su prolongada duración, y por coincidir además con unos tiempos en los que España fue la primera potencia mundial o desempeñó, en todo caso, un papel de notable influencia y poder”[1].
Según Hilaire Belloc[2], la razón por la cual las personas combaten la herejía no es tan sólo, ni principalmente, conservadorismo, una devoción a la rutina, disgusto por la perturbación de sus hábitos de pensamiento, sino mucho más por la percepción de que la herejía – en la medida en que gane terreno – producirá un estilo de vida y una configuración social contraria, irritante y quizás hasta mortal para el estilo de vida y la configuración social que producía el antiguo esquema ortodoxo.


Breve reseña de la Catedral de Toledo

La Santa Iglesia Catedral Primada de Toledo, Consagrada a la Virgen María en su Asunción a los cielos, comenzó a construirse en el año 1227, bajo el mandato del Arzobispo Rodrigo Jiménez de Rada, sobre los cimientos de la Catedral visigoda del siglo VI, que fue utilizada como mezquita. Su construcción fue empresa de siglos. Por los mismos años del descubrimiento de América (1492), quedó  terminada la fábrica fundamental del templo.
Los diversos períodos del arte gótico están representados en su decoración. Su silueta se destaca como una forma cúbica. Mide 120 metros de largo por 60 metros de ancho. Está compuesta por cinco naves, sostenida por 88 columnas y 72 bóvedas. La nave principal alberga el coro y las cuatro naves laterales se prolongan por detrás de la Capilla Mayor rodeando el presbiterio y creando una girola con un doble pasillo semicircular. Su única torre, muy esbelta, domina la perspectiva de la ciudad.
Ciertas características del edificio –la robustez de líneas, las influencias islámicas  en la decoración y la medida de las bóvedas de la girola- la convierten en la más original y autóctona de las catedrales que se elevaron en España dentro del período de arte gótico.
            A este período corresponden también una serie de dependencias del templo, como la capilla mozárabe, la sala capitular, la sacristía, que está decorada con obras de El Greco, Lucas Jordán, Juan de Borgoña, Van Dick, Tristán y Goya, entre otros; la sala del tesoro, donde se expone la custodia labrada de Enrique de Arfe a principios del siglo XVI, en otro y plata sobredorada, que tiene 2,5 metros de altura y un peso aproximado de 200 kilos.
            Además, debe destacarse su riqueza en hierros forjados. Entre los sepulcros reales se alza el retablo mayor de madera estofada, obra de Birgamy, Almonacid y Petit-Jean. Otras muestras del gótico son el Puente y Puerta de San Martín y Monasterio de San Juan de los Reyes, perteneciente éste a la última etapa, en cuyo interior se combina el gótico final con elementos islámicos, destacándose el claustro por su gran belleza.
En esta capilla se encuentra enterrada gran parte de la dinastía Trastámara, como Enrique II y su esposa Juana Manuel; Enrique III el Doliente y Catalina de Lancáster; y, junto al retablo, se encuentra el sarcófago de Juan I y el de su esposa Leonor de Aragón. También, descansan los restos de Pedro de Aguilar, primogénito ilegítimo de Alfonso XI y de Leonor de Guzmán, hermano de Enrique II.
Es importante destacar que el estilo arquitectónico “gótico”, que significa procedente de los godos, surgido a mediados del siglo XII, recibe ese nombre en una época en que se pensaba que toda la Edad Media había sido un período de barbarie. “Cuando los historiadores cambiaron su opinión acerca de la Edad Media, ese nombre estaba tan generalizado que ha continuado utilizándose, aunque no ya con un sentido despectivo”[3].


Virgen del Sagrario de Toledo

            La Virgen del Sagrario es la Patrona de Toledo y es una fiesta de carácter local, religioso y lúdico, que se celebra el 15 de agosto. Su figura es una talla románica que fue recubierta de plata en el siglo XIII y vestida después con un manto cuajado de perlas. Esta imagen es conocida con el nombre de Santa María.
Existe una tradicional leyenda en la que se cuenta que perteneció a los Apóstoles y que fue traída a Toledo por San Eugenio. También, dicen que fue ocultada en época de los musulmanes y restituida después por el rey Alfonso VI.
Hoy, en la Catedral Primada de Toledo hay tres imágenes de estilo gótico de la Virgen anteriores al siglo XVI. La de mayor tamaño es la colocada en el altar mayor y otra se muestra actualmente en la sacristía de la catedral.
La tercera, de gran riqueza, es la que recibe el nombre de Virgen del Sagrario, por conservarse en el famoso lugar sagrado llamado Sacrarium, donde se guardaban las reliquias de los santos y los vasos sagrados de mayor valor, y donde se reservaba el santísimo sacramento de la Eucaristía. Luego se colocó en el exterior del sagrario, en una hornacina encima de la puerta, y así estaba a principios del siglo XVI.
Esta imagen está tallada en madera de níspero hacia el año 1200. Esta toda ella, excepto la cabeza y manos, recubierta de plata con un galón de oro engastado de pedrería. Está sentada en un trono, con el Niño en su regazo, vestida de manto sobre doble túnica y velo en la cabeza. La imagen de Santa María de Toledo, como se llama en las célebres cantigas de Alfonso X el Sabio, fue veneradísima desde su entronización, hacia 1226. Isabel la Católica se unió al fervor del pueblo, siendo muy devota de ella. Al menos desde entonces, todos los reyes de España la han visitado y venerado.
La imagen de la Virgen del Sagrario fue restaurada tres veces, en los siglos XV, XVII y durante los años 1976 – 1977.


Gustavo Adolfo Bécquer

Gustavo Adolfo Domínguez Bastida, conocido como, Gustavo Adolfo Bécquer nació el 17 de febrero de 1836 en Sevilla y quedó huérfano de padre- quien era un reconocido pintor- a los cinco años. Comenzó sus primeros estudios en el colegio de San Antonio Abad e hizo la carrera náutica en el colegio de San Telmo.
A los nueve años, murió su madre y fue criado por su madrina. A los 17 viajó a Madrid a probar suerte en el campo de las letras. Sirvió de escribiente en la Dirección de Bienes Nacionales, donde su habilidad para el dibujo era admirada por sus compañeros; y vivió de sus artículos literarios y alternó esta actividad con la elaboración de pinturas al fresco. Luego, encontró un puesto laboral en la redacción de "El Contemporáneo" y fue entonces que escribió la mayoría de sus leyendas y las "Cartas desde mi celda".
Fue un gran poeta y periodista. Como legado para la literatura del mundo, Bécquer dejó sus "Rimas" a través de las cuales deja ver lo melancólico y atormentado de su vida; en el género de las leyendas escribió la célebre "Maese Pérez el Organista", "Los ojos verdes", "Las hojas secas" y "La rosa de pasión", entre otras. Escribió esbozos y ensayos como "La mujer de piedra", "La noche de difuntos", "Un Drama" y "El aderezo de esmeraldas" e hizo descripciones de "La basílica de Santa Leocadia", el "Solar de la Casa del Cid" y el "Enterramiento de Garcilaso de la Vega”. Por último, dentro del costumbrismo o folklore español escribió "Los dos Compadres", "Las jugadoras", la "Semana Santa en Toledo" y "El café de Fornos", entre otras.
En 1862 su hermano Valeriano, célebre en Sevilla por su producción pictórica, se mudó  con Gustavo. Juntos desarrollaron una amplia producción, uno traduciendo novelas o escribiendo artículos y el otro dibujando y pintando.
En septiembre de 1870, la muerte de Valeriano fue un duro golpe para Gustavo, que pronto enfermó sin ningún síntoma preciso. El 22 de diciembre de ese mismo año, a sus 34 años, Gustavo Adolfo Bécquer murió en Madrid a causa de una pericarditis, tras sufrir pulmonía y hepatitis.

Características de las leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer

            A diferencia de los cuentos populares, las “Leyendas” de Bécquer, publicadas entre 1858 y 1864, transmiten siempre un mensaje ético relacionado con los problemas espirituales de su época. El tema de cada leyenda se pone al servicio de alguna idea; es decir, cada una encierra una meditación sobre el ser humano y sus conflictos.
En sus leyendas se acentúa el gusto romántico por lo popular. A este fondo popular se unen algunos de los tópicos favoritos del Romanticismo, como el medievalismo, el individualismo, el amor, la muerte, lo onírico, la violación de lo racional, la separación de cuerpo y espíritu.
La enraizada religiosidad becqueriana, conservadora, tradicionalista y católica queda patente en todas las leyendas. La maldad es castigada y triunfa siempre el bien. Los actos sacrílegos de sus personajes, producto de la vanidad, el orgullo, el descreimiento o la ambición, tienen como fin el castigo. Por eso, el desenlace siempre es trágico.
El marco espacial está dado por las ciudades antiguas de España y los hechos transcurren en viejos castillos, templos y monasterios, donde le entorno es lúgubre, melancólico y enigmático, como es el caso de la Catedral de Toledo en “La ajorca de oro”. Además, mayormente, el marco temporal de las “Leyendas” es la Edad Media y el hecho extraordinario suele ocurrir a la noche.
La mujer real, como María en “La ajorca de oro”, se presenta como un ser diabólico cuya belleza o coquetería lleva a los hombres a la perdición.
Entre las “Leyendas” puede reconocerse una estructura similar. Algunas comienzan con un prólogo explicativo sobre quién se la contó, dónde fue recogida y el lugar en que sucedieron los hechos. Por eso, se aplica el recurso de un narrador cronista como guiño para el escéptico lector del siglo XIX.
Tras el preámbulo se inicia la narración de la historia. En algunas leyendas son los mismos personajes quienes, tras el prólogo, comienzan a explicar la historia. Pero resulta más frecuente que dicho personaje no vuelva a aparecer y que la leyenda termine con un final rápido y sorprendente. El epílogo, no siempre presente, es la parte en que el autor añade algunos datos explicativos de los hechos.

Contexto literario de “La ajorca de oro”
 “La ajorca de oro” fue publicada en 1861 en el diario “El Contemporáneo”. Las “Leyendas” de Bécquer se deben enmarcar en el contexto de publicación del folletín o la novela de distribución que se solía hacer en los diarios y revistas. Esto condicionó tanto su extensión como su temática, ya que según las fechas de publicación debían adaptarse a las circunstancias. Por ejemplo, en Navidad publicó “Maese Pérez, el organista”, leyenda en la que el protagonista se enferma en Nochebuena y muere.

Análisis interpretativo
           Al comienzo de la obra nos encontramos con una nota aclaratoria que dice: “La tradición que refiere a esta maravillosa historia, acaecida hace muchos años, no dice nada más acerca de los personajes que fueron sus héroes. Yo, en mi calidad de cronista verídico, no añadiré ni una sola palabra de mi cosecha para caracterizarlos mejor[4]. Este recurso pretende otorgarle mayor verosimilitud a la historia contada y está directamente relacionado con el carácter didáctico moralizante de las obras del siglo XIX. El narrador advierte que lo que nos va a contar sucedió realmente y que podría volver a ocurrirle a cualquier persona que intentara profanar lo sagrado.
        Al mismo tiempo, nos señala que la provocación femenina, la belleza de la mujer tan extrema, la pasión y el amor tan profundo conducen al hombre a traicionar sus credos y de esta forma termina enloqueciendo. Es interesante analizar el campo semántico que se utiliza para describir esa belleza. Por ejemplo: “…hermosura diabólica, que tal vez presta el demonio a algunos seres para hacerlos sus instrumentos en la tierra…”[5].
             La trama de la obra es de índole amorosa y este amor es el que provoca la consecuencia a causa de la irracionalidad que provoca el hecho de amar tan apasionadamente sin medir las consecuencias. El protagonista no entiende bien la causa de su proceder, siente que es arrasado por una fuerza sobrenatural que lo impulsa a hacer algo que va en contra de su fe y sus principios. Sin embargo, continúa hasta verse en una situación de la no podrá huir, la locura.
            El esquema que sigue esta leyenda es: tentación, pecado y castigo. En primer lugar, ocurre la tentación cuando la mujer, María, lo alienta a robar el brazalete; el pecado se produce cuando Pedro Alonso de Orellana quita la ajorca de oro de las manos de la Patrona de Toledo y, por último, recibe el castigo cuando pierde la cordura.
Por esto, podemos interpretar que el personaje de Pedro representa la traición de la Orden de los Templarios, ya que viola los tres votos de pobreza, obediencia y castidad. El voto de castidad es violado por el deseo ardiente que María despierta en él; el voto de pobreza es infringido en el mismo momento en que la ajorca pasa a estar en sus manos, ya que el brazalete de oro tienen un valor incalculable; y el voto de obediencia es trasgredido porque actúa contra su fe tentado por el Diablo, representado en la belleza diabólica de María.
Sin dudas, el pecado de herejía se ve reforzado por la ejecución del mismo contra la Santa Patrona de Toledo. De este modo, el personaje no sólo traiciona su credo, sino también a su propia tierra y el lugar que lo vio nacer. Así lo expresa el personaje: “…¿Por qué no la tiene el arzobispo en su mitra, el rey en su corona o el diablo entre sus garras? Yo se la arrancaría para ti, aunque me costase la vida o la condenación. Pero a la Virgen del Sagrario, a nuestra Santa Patrona, yo..., yo, que he nacido en Toledo, ¡imposible, imposible!...”[6].
            Esta idea se sostiene también en el marco temporal en el que transcurre la historia, ya que Pedro comete el pecado durante la celebración a la Virgen del Sagrario. “…La fiesta religiosa había traído a ella una multitud inmensa de fieles; pero ya ésta se había dispersado en todas direcciones, ya se habían apagado las luces de las capillas y del altar mayor, y las colosales puertas del templo habían rechinado sobre sus goznes para cerrarse detrás del último toledano…”[7].
            Tras profanar lo sagrado, Pedro Alonso de Orellana reconoce su destino trágico e inexorable, es decir, la persecución, tortura y posterior quema en la hoguera, procedimiento que la Inquisición llevaba a cabo con las personas acusadas de herejía.
“…La catedral estaba sola, completamente sola y sumergida en un silencio profundo. No obstante, de cuando en cuando se percibían como unos rumores confusos: chasquidos de madera tal vez, o murmullos del viento, o, ¿quién sabe?, acaso ilusión de la fantasía, que oye y ve y palpa en su exaltación lo que no existe; pero la verdad era que ya cerca, ya lejos, ora a sus espaldas, ora a su lado mismo, sonaban como sollozos que se comprimen, como roce de telas que se arrastran, como rumor de pasos que van y vienen sin cesar…”[8].
Nótese además que el personaje lleva a cabo su acto herético a solas, es decir, a espaldas de la vista de los ojos de los demás fieles y entrada la noche. Por eso, la visión de las estatuas que lo rodean podría simbolizar la mirada de los inquisidores. “…Al fin abrió los ojos, tendió una mirada, y un grito agudo se escapó de sus labios. La catedral estaba llena de estatuas, estatuas que, vestidas con luengos y no vistos ropajes, habían descendido de sus huecos y ocupaban todo el ámbito de la iglesia y lo miraban con sus ojos sin pupila…”[9].
Indudablemente, podría también establecerse alguna relación con el caso de Pedro Alfonso de Orellana, quien logró las facultades jurisdiccionales y de gobierno sobre sus vasallos al otorgarle un nuevo privilegio el rey Enrique II de Trastámara en 1369. De este modo, el personaje ficticio representaría la ambición del personaje real.

Conclusiones
         A partir de lo expuesto puede confirmarse la hipótesis interpretativa basada en que al robar el brazalete de oro y profanar lo sagrado, el personaje protagonista, Pedro Alonso de Orellana, se convierte en hereje y enloquece al reconocer su destino trágico e inexorable.
       La Catedral de Toledo, la Virgen del Sagrario y las tres violaciones cometidas por Pedro son referencias sagradas que hacen de esta leyenda fantástica una obra única. El relato no podría haber contado con otro marco espacial, dado que el lugar elegido por el autor enriquece y resignifica la leyenda, debido a la historia de la Catedral, su tradición y el misticismo gótico que la envuelve.
Además, la precisión en las descripciones de la Catedral y la referencia a  hechos reales, como la celebración en homenaje a la Santa Patrona, hacen de “La ajorca de oro” una leyenda fantástica con un trasfondo realista. Dicho trasfondo se enriquece además a partir del conocimiento de ciertos datos históricos imprescindibles, como la historia de los templarios y el rol de la Inquisición en la Edad Media.
De esta manera, “La ajorca de oro” de Gustavo Adolfo Bécquer  se convierte en una historia totalmente verosímil de acuerdo al pacto de lectura establecido entre el autor y el lector ante este tipo de relatos.

Bibliografía
  • Bécquer, Gustavo Adolfo. Leyendas. Buenos Aires, Kapelusz, 1966.
  • Belloc, Hilaire. Las grandes herejías. Ediciones Dictio, Buenos Aires, 1977.
  • Dirección General de Promoción del Turismo. Toledo. Madrid, Rotedic, 1984.
  • Escudero, José Antonio. La inquisición en España. Madrid, Universidad Complutense de Madrid, 1985.
  • González, Justo. Historia del Cristianismo: desde la era de los mártires a la era de los sueños frustrados. Colombia, Editorial Caribe, 1994, Tomo 1.
  • Madroñal Durán, ABRAHAM. “Estudio de las Rimas y Leyendas”, en Rimas y Leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer. Madrid, Alfaguara, 2005.
  • Mitre Fernández, Emilio. Cristianismo medieval y herejía. Madrid, Universidad Complutense de Madrid, 2004.


Fuentes electrónicas
http://es.catholic.net
http://www.catedralprimada.es/
http://www.arteguias.com/catedral/toledo.htm
http://www.youtube.com/watch?v=CEGmkjwz3gE
http://www.youtube.com/watch?v=SQm83n7uoiQ

Referencias: 

[1] Escudero, José Antonio. La inquisición en España. Madrid, Universidad Complutense de Madrid, 1985, pág. 3.
[2]Belloc, Hilaire. Las grandes herejías.Ediciones Dictio, Buenos Aires, 1977, Cap. 1.
[3]González, Justo. Historia del Cristianismo: desde la era de los mártires a la era de los sueños frustrados. Colombia, Editorial Caribe, 1994, Tomo 1, Cap. 42, pág. 440.
[4] Bécquer, Gustavo Adolfo. Leyendas. Buenos Aires, Kapelusz, 1966, pág. 45.
[5] Bécquer, Gustavo Adolfo. Leyendas. Buenos Aires, Kapelusz, 1966, pág. 45.
[6] Bécquer, Gustavo Adolfo. Leyendas. Buenos Aires, Kapelusz, 1966, pág. 48.
[7] Idem., pág. 50.
[8] Idem., pág. 50.
[9] Idem., pág. 52

domingo, 1 de diciembre de 2013

Recuperación de contenidos 5° B

Lea el cuento "El séptimo hombre" de Haruki Murakami y resuelva las siguientes consignas:

1) ¿Cuál es el conflicto presente en el relato?

2) ¿Por qué cree que el cuento se titula así?

3) ¿Qué tipo de narrador presenta? Justifique con dos citas.

4) La sonrisa aparece por momentos como elemento siniestro y en otros como acogedor, ¿por qué? Complete su respuesta con citas del texto.

5) La sonrisa también aparece en el relato "Esa boca" trabajado en clase, ¿por qué en ese relato también es un elemento clave?

6) ¿A qué género pertenece "El séptimo hombre"? Justifique teniendo en cuenta temática, personajes, espacio y tiempo, indicios y final del relato.

7) Compare en un cuadro de doble entrada semejanzas y diferencias entre el relato leído y dos obras trabajadas este año. No olvide tener en cuenta los detalles de cada género trabajados en cada caso.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Sexto nodo - Por Iara Amarilla Molina 5° B

Estudié mucho tiempo para saber lo que pasó en el pasado, para entender cómo era todo antes. Desde que se dejó de usar Internet, hace 250 años atrás, todo es más fácil, pero para saber lo que pasó se vuelve todo más complejo y en este diario voy a escribir lo que vayamos descubriendo con mis colegas.

Sexto Nodo, 12 de Diciembre de 2542: Códigos de Choque de la Red lograron dar con un golpe digital en servidores escasos de información. Los sectores especializados han dicho que éste es el descubrimiento más importante desde que Internet desapareció y fue reemplazada por la Red Mundial Digital. Aún quedan rastros de esas comunicaciones anteriores y este descubrimiento no hace más que confirmarlo. Los sistemas especializados del Noveno Nodo de Intercambio tendrán que contar al Sistema y buscar la forma de descifrar su contenido...
Sexto Nodo, 17 de Diciembre de 2542: No ha sido posible descifrar hasta ahora el mensaje. 
Sexto Nodo, 25 de Enero de 2543: En un sector del Décimo Nodo se pudo descifrar parte del mensaje. Se comprobó que fue escrito el año 2013 de la Segunda Era. Fue mucha la energía que se uso para lograrlo, considerando las cuatro eras que han pasado desde entonces y la casi nula información disponible del paso de la raza humana por el planeta. 
Sexto Nodo, 3 de febrero de 2543: Sólo pequeños datos lograron ser recuperados del deterioro digital.
"Era de esperar que gane el partido. Perdiste la apuesta. Mañana me invitás a comer el mejor asado de Buenos Aires”.

A partir de estos datos, será posible conocer un poco más de los seres que alguna vez habitaron el universo real. Los expertos siguen descifrando más mensajes de los ancestros y los legados que han dejado.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Por Oriana Regueira 5° B

El doctor Ferb, junto con los especialistas de los estudios de tecnología Marking Off, logró crear los primeros robots, que llamó Pickey Word. Estos androides estaban especialmente hechos para las personas que se encontraban solas, ya que él había quedado en plena soledad tras la muerte de toda su familia y se había aislado del mundo. Por eso, deseaba que nadie viviera lo que él había sufrido
Las mujeres se encariñaban mucho con estos Pickey Word. Unos meses después del lanzamiento, Ferb se dio cuenta que los humanos estaban muy felices con este gran invento, que se había puesto a la moda y que toda clase de gente tenía en su casa a estos robots.
Una tarde de lluvia, decidió revisar los mecanismos que había usado para construir a los Pickey Word, como los cds, minicrets y taycretsa, porque quería desarrollar nuevas capacidades para sus robots. Pero quedó aterrorizado al revisar los componentes. Notó que les había incorporado algo terrible, que los convertía en malignos. 
Entonces, Ferb decidió comunicarle a las personas este problema, pero no quisieron escucharlo, ya que estaban muy contentos con los robots multi-función. Parecía que los humanos querían más a estas criaturas malévolas que a sus propios hijos. 
Cuando se puso a investigar en detalle qué era lo maligno de estos robots, descubrió que enceguecían a las personas haciéndoles creer que los niños eran malos y querían matarlos. Trató inmediatamente de desactivarlos desde la central de Marking Off, pero no lo logró. Cada día que pasaba cantidad de chicos iban a los internados de recuperación, porque sus padres no los querían y la maldad de estos Pickey Word cada vez era peor. 
Hasta que llegó el día menos deseado. Ya no quedaban niños ni niñas en el mundo, poco a poco los Pickey Word se fueron adueñando de los humanos.

lunes, 14 de octubre de 2013

"Realidad virtual" de Camila González

        Desperté y no reconocí nada de lo que estaba en la habitación. Definitivamente, no estaba en mi casa. Me asusté. Por un momento, pensé que había sido raptada. La realidad no era muy diferente.
De pronto, otro hombre entró. Aunque me sorprendió su presencia, no sentí miedo. No pensé que me haría daño, sino que estaba en la misma situación que yo. En otro lugar que no era su casa, confundido, desconcertado.
Estábamos en un departamento casi vacío, si no fuese por un televisor gigante. No podíamos hablar, tampoco queríamos hacerlo. Nuestros lenguajes eran diferentes. La situación era demasiado incómoda. Éramos dos completos desconocidos en una misma habitación y, al parecer, así tendríamos que convivir.
Ambos sabíamos por qué estábamos donde estábamos. La tecnología nos había llevado a ese punto. Una persona -su identidad no importa- decidió que lo mejor para la humanidad era "empezar de nuevo", en un mundo casi virtual. Una noche, cada persona, mientras dormía, fue trasladada hacia otra parte del mundo con el objetivo de aprender a convivir con otros. El objetivo: terminar con el racismo y reforzar la compasión.
La humanidad retrocedió muchos años, volviendo a un pseudoteocentrismo. La persona que creó este "nuevo mundo" era considerada un dios, al que todos le debían su existencia. Nos vigilaba en todo momento y cuando veía un acto de mezquindad o malicia, aplicaba castigos, como el aislamiento por tiempo indefinido. Hasta que la persona no mostraba mejoras o el comportamiento que este supuesto dios creía correcto, no podía salir de su celda. A veces la soledad era tan insoportable que la gente se refugiaba en la locura. Pero, mientras tanto, así este creador planeaba una humanidad pura, buena. Sus intenciones no eran malas, pero sus métodos...
Sus resultados fueron satisfactorios de todas maneras. Las personas aprendieron mucho de estas experiencias. Realmente fue un mundo nuevo. Renovó el universo en el que estábamos viviendo. Las sociedades viven en paz. En realidad, hay una sola sociedad mundial. La gente no se separa por razas, lenguaje o posición económica. La realidad  virtual en la que vivimos modificó nuestras personalidades, nuestras almas. Hoy podemos decir que el mundo está en paz gracias a la tecnología.

"A través del tiempo" de Fernando Staffa

          Desde que le regalaron ese reloj, Pablo quedó fascinado. Tenía múltiples funciones: radio, sensor de temperatura y hasta una pantalla LED de televisión. Cuando fue su cumpleaños, le fue fácil a su abuelo elegir el regalo, porque conocía muy bien los gustos de su nieto. 
 Pablo había guardado hasta la caja original en la que venía el reloj. No se cansaba de leer la frase de letras doradas: "La máquina del tiempo". Esta frase que sólo parecía un eslogan publicitario guardaba un misterio que sólo él llegaría a descubrir.
 Una tarde recibió una noticia que jamás hubiera querido saber. Su amigo de hacía diez años, su mejor amigo, estaba enfermo y no había tratamiento posible para que se curara. Esa noche, Pablo no podía conciliar el sueño,  veía en su reloj pasar las horas sin consuelo, deseando que un milagro salvara la vida de su amigo, hasta que agotado, se durmió.
 Al despertar, intentó de a poco tomar contacto con la triste realidad, tenía que prepararse para continuar con su vida. Pensó que aún estaba bajo los efectos del sueño, porque no reconocía su habitación. Se puso de pie, levantó la persiana y ya nada era igual, ni su casa ni el exterior eran como la noche anterior. Estaba solo en la vivienda y su hermoso reloj indicaba el día y el mes correcto, pero el tiempo se había adelantado veinte años.
 Pablo no podía creerlo y decidió confirmar los datos encendiendo la pequeña pantalla del televisor. Entonces, apareció una placa roja con letras blancas con la leyenda "Urgente, Pablo, ve al hospital de tu barrio y pide el tratamiento para tu amigo". 
 El joven no sabía qué hacer, pero decidió ir al nosocomio. Al llegar, su sorpresa fue inmensa, igual que su alegría, cuando comprobó que en ese futuro estaba la cura para su amigo. Cuando sacó el reloj nuevamente, en la pantalla LED podía leerse: "Si lo deseas con el corazón, se te cumplirá".
 Supo que era verdad, deseó con el alma volver veinte años atrás y lo logró. Pablo convenció a los médicos y padres de su amigo de iniciar el tratamiento que él les sugería, les rogó que confiaran y no hicieran demasiadas preguntas. Desde entonces, ese reloj, que salvó a su mejor amigo, se convirtió para él en el objeto más preciado.